Después de una tormenta pasada, la almohada se vuelve a acomodar, sorpresas ajenas intentan ahogarme, las velas prendidas no arden ni lo harán…
Los autos modernos de la cabeza del mal, juegan en cuadrado a mi espalda, y ya no mas… se irán lejos porque así lo quiero, se irán lejos y no volverán, prefiero chatarras sinceras, que autos modernos que nada valdrán…
Con un cimiento duro y pesado intentan tirarme, y al apuntarme no logran con el blanco dar, embriagados de su ego y su saliva, los seres reales llorando se van…
Un minuto encendido de fuego y colores oscuros lograron pasar, pero fue solo un minuto, que como todo lo prendido, se tenia que apagar, no pudo incendiarme, a mi me dicen mar.
Que consuelo tan pobre y vacío, el soy yo tu himno, adórame al pasar…
Que vacías las pestañas de aquellos que comen con lo que les falta a los demás…
O aquellos que duermen sin lavarse nunca la paz.
Entre tanta muchedumbre la escucho caminar, alma ven a mi pronto, nadie nos podrá alejar… corre si es necesario, salta, y vuela como sabes volar… aletea en sus cabezas pesadas que del piso sus pies nunca saldrán, muéstrales que livianos somos, cuanta llanura hay en verdad, muestra que esta historia esta escrita, que nadie la podrá cambiar…
Donde termina la espalda y empieza el culo. Las citas con una mujer. Mi
banda y la dialéctica.
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Por cómo se dió el desarrollo de mi banda es muy difícil analizarla desde
la lógica tradicional si uno quiere ser exacto. Cuando me preguntan en las
entrev...
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